MEMORIA HISTORICA
Decir que la derecha española tiene conciencia es muy aventurado, pero lo cierto es que está concienzudamente empeñada en evitar cualquier proceso retrospectivo sobre una época nefasta y oscura como fue el franquismo y sobre todo sobre las secuelas todavía no cerradas de la brutal represión durante y después del golpe de estado.
Envuelta y resguardada por una iglesia católica incapaz del más mínimo gesto humanista, tratan de impedir por todos los medios a su alcance, que aquellos que lo deseen encuentren, lloren y entierren a sus familiares y entierren de paso la humillación y la vergüenza de haber tenido que compartir largos años de su vida con los verdugos.
Justifican su oposición con la manida cantinela de no reabrir heridas, como si estas estuvieran cerradas, es posible que las suyas sí, pero basta escucharles y leerles para encontrar un tufo vindicativo que no esconde otra cosa que el patético intento de reescribir la historia y asegurarse un buen lugar en la memoria histórica de las generaciones futuras de nuestro país.
Saben perfectamente que detrás del empeño de tantas y tantas familias no hay venganza, ni ajuste de cuentas, sólo justicia y reconocimiento, pero la consigna es clara, ni un paso atrás.
