Archivo de Noviembre de 2009

EL SONIQUETE

Lunes, 23 de Noviembre de 2009

La ortodoxia nos dice que para que un mensaje obtenga su mayor eficacia hay que repetirlo hasta la hartura, con suerte y perseverancia conseguiremos convertirlo en un axioma.

Estos días se están produciendo las comparecencias de los  consejeros explicativas del proyecto de presupuestos de 2010 para la Comunidad de Madrid y sesión tras sesión el mensaje o consigna se repite en dos sentidos:

La crisis, responsabilidad del gobierno Zapatero, no se afronta con más gasto, ni con más impuestos, sino con austeridad, bajada “selectiva” de impuestos y recortes, en algunos casos sustanciales, de las inversiones, así como de las prestaciones  y servicios sociales que presta la Comunidad de Madrid.

Los recortes no son responsabilidad de la Comunidad de Madrid, son culpa del gobierno Zapatero, por la insuficiente financiación de los mismos y el sectarismo con el que castiga a Madrid.

El ejercicio 2010 supondrá un hibrido, van a convivir dos sistemas de financiación autonómica, el viejo modelo aprobado bajo el gobierno Aznar  cuyo “arquitecto ideólogo” fue Antonio Beteta a la sazón “Secretario General de Política Fiscal, Territorial y Comunitaria del Ministerio de Hacienda” y actualmente Consejero de Economía y Hacienda de la CM. El segundo, el recientemente aprobado con la abstención de la CM, bajo Zapatero que entrará plenamente en vigor en el 2011.La Comunidad de Madrid este año con el viejo modelo dejará de recibir 1500 millones de € mientras que el nuevo modelo inyectará 3000 millones de €, por tanto el saldo será favorable en 1500 millones de €.

El viejo modelo Beteta tenía sus propios mecanismos de revisión pero era tal su rigidez que incluso una comunidad como la nuestra con casi un millón más de habitantes desde que se aprobó no cumplía los requisitos para que se revisara. Cuando se aprobó este modelo Madrid recibió unos 160 “escasos” millones de € de financiación suplementaria. Con el nuevo sistema 1500 millones de €. Esto no son apreciaciones son datos por tanto difícilmente opinables, pero si me gustaría opinar sobre “el soniquete”.

Reconocer la capacidad y eficacia del Partido Popular para convertir en verdad una mentira repetida mil veces sería una obviedad, y además en la CM se aplican a ello con fruición pero esto no puede impedir que una mentira repetida mil veces siga siendo…. “mentira”. Esto viene siendo habitual en el argumentarlo del Gobierno y del Partido Popular de Madrid pero hay algo un tanto novedoso y especialmente cínico. Al principio, sólo me parecía un intento, patético eso sí, de volver a escaquearse de su responsabilidad, sin embargo a fuerza de oír el argumento uno va siendo plenamente consciente de lo que subyace.La principal crítica al Gobierno Zapatero está en la subida de impuestos y su receta alternativa, austeridad y rebaja selectiva de impuestos, sin embargo la “responsabilidad de los recortes en prestaciones” es la insuficiencia de la financiación del Estado a Madrid en materias trasferidas y de competencia exclusiva de la Comunidad.

Sí este discurso lo hiciera un partido nacionalista estaríamos en el “España se rompe”, pero como lo hace el PP estamos en una “legitima defensa”. Dejando aparte la permanente deslealtad institucional y el estado de conflicto permanente que mantiene Aguirre con el Gobierno de España, lo que se verbaliza pretende que los impuestos de todos los españoles soporten los agujeros “de los regalos fiscales” y la ineficacia del gobierno de Aguirre.

Basta ya de irresponsables, sólo el Partido Popular y Aguirre asfixian a los ciudadanos y ciudadanas de Madrid por mucho que repitan el soniqute.

LA CAUSA DE LA CAUSA…

Miércoles, 4 de Noviembre de 2009

Un viejo aforismo del Derecho nos dice que “La causa de la causa es la causa del mal causado”. Aún a riesgo de ser tachado de argumento peregrino bien podría aplicarse este principio jurídico a dos de las cuestiones más candentes que vivimos en Madrid.

El caso “Gurtel” y el actual proceso de renovación de los órganos de dirección de Caja Madrid tienen en común no sólo a la principal protagonista, Esperanza Aguirre, sino evidentes vasos comunicantes que contaminan y pudren la vida política e institucional de nuestra Comunidad.

Uno de los epicentros de la trama de corrupción “Gurtel” es Majadahonda, feudo del “fotocopista” Ricardo Romero de Tejada, actual miembro del Consejo de Administración y de la Comisión Ejecutiva de Caja Mmadrid a propuesta de Aguirre. Romero de Tejada dejó la Alcaldía en manos de uno de sus hombres de confianza, Guillermo Ortega, quien tendría que dimitir posteriormente por el escándalo de la venta irregular de unas parcelas. Y estas parcelas han sido a su vez y precisamente la causa de la causa que ha puesto al descubierto la magnitud de esta trama.

La denuncia del ex concejal de Majadahonda Peña, relacionado estrechamente con Correa, ha sido el detonante de una investigación que ha puesto de manifiesto las vergüenzas de la red que ha corrompido al Partido Popular y a muchas de las instituciones que gobierna. Como consecuencia, se ha producido una nueva dimisión de Guillermo Ortega, está vez del lucrativo retiro que en compensación le había otorgado Esperanza Aguirre en el Mercado Puerta de Toledo.

Como diría un castizo, “de aquellos polvos vienen estos lodos”. En el anterior proceso de renovación de los órganos de dirección de Caja Madrid, la entonces dirección del PSM-PSOE tuvo que hacer frente al sempiterno dilema de elegir entre la fidelidad a los principios éticos y la administración práctica de un par de puestos en su Comisión Ejecutiva, compartiendo asiento con el ínclito protagonista del “Tamayazo”, el ya mencionado Ricardo Romero de Tejada. La dirección del PSM se decantó por la defensa coherente de los principios éticos, siendo consciente de que la defensa de los intereses generales quedaba a salvo con la participación de los representantes socialistas en el Consejo de Administración, órgano fundamental y decisorio por el que pasan todas las decisiones importantes de Caja Madrid.

Sobre la virtualidad y consecuencias de aquella decisión se podría o incluso se debería opinar, pero sería esclarecedor que los análisis y las valoraciones se plantearan teniendo en cuenta el contexto político, económico y mediático en el que se adoptó. En cualquier caso, entendía entonces y entiendo ahora, que los socialistas debemos actuar siempre sin perder sin perder de vista las señas de identidad y los principios que nuestra organización viene defendiendo con coherencia desde que se fundó.

Compartí y comparto las razones que llevaron a adoptar aquella decisión, que no fue cuestionada entonces por nadie en el seno del Partido. Además, nunca que yo recuerde el PSM necesitó ni requirió autonomía para llevarla adelante. Tal vez, y sólo tal vez, el secreto esté en tratar de atajar la causa antes de que se de el mal causado. Aunque en algunas ocasiones, las palabras, como las buenas intenciones, se las lleve el viento.